lunes, 15 de septiembre de 2014

Mis sueños sobre Anna

Mis sueños sobre Ana.
14 09 , 2014


 Inmerso en una oscura realidad onírica,
 mi inconsciente despojaba de mi mente
 racional todo rastro de cordura. Mis
 mejillas y mi frente empapadas en sudor,
 reposaban placenteramente en la almohada
 de mi lecho nauseabundo y solitario.

 Soñaba un sueño no tan ajeno a la verdad.
 En el sueño, a mis pies sobre la cama, un libro
 de pasta gruesa y dura donde no asomaba
 título o dedicatoria alguna. Al pasar las hojas
 con mis temerosas manos, daba vistazos breves
 y respiraciones cortas, me faltaba el aire, era la
 historia de mi vida justo en medio de las mismas.

 Esas hojas engañosas, profesaban que mi Ana
 me era infiel a mis espaldas. Acto siguiente llamé
 a mi amada para confrontarla:
 -Ana, querida sincérate alma mía,
 Aire de mi cuerpo, sangre de mi carne, con quién traicionaste mi confianza.
 -Con nadie cielo mío, en vida o en la muerte sería capaz de semejante atrocidad.

 Pregunte a todo conocido, me dijeran si sabían
 algo del engaño. Todos parecían saber de Ana
 y su deslealtad, menos yo, mis sospechas por lo
 que decía el libro resultaban ser verdad. Con el
 corazón helado y el alma destrozada a manos de
 mi Ana traicionera y mal sana, monstruo repugnante,
 el libro me lo dijo todo.

 Llegado a mi cuarto, la melodía del teléfono no cesaba
 de punzar en mis entrañas. Al contestar, la voz aún más
 aguda penetraba en las más pequeñas fibras auditivas
 de mí oído, confesando.
 -Es verdad que te he engañado amor maldito, no mereces
 ni el aire que respiro, mucho menos uno de los besos de mi
 boca como fuente que sacia con placeres desmedidos a la tuya.
 Encontré lo que buscaba en otro hombre ajeno a tu persona.-

 Deje caer el aparato receptor de sus palabras cancerígenas;
 hecho pedazos en el suelo de la habitación; teléfono y corazón.
 Tomé el libro en un impulso desesperado por resolverlo todo,
 aquel libro me dio la pista de tu engaño, el libro entonces es la
 solución. Tomé su pasta entre mis manos y lo lleve hasta mi
 pecho como protegiendo mi propia vida con mis dedos.

 Frente a mí, en la esquina de la habitación, oculta a simple vista
entre las sombras, una mujer galante y reservada con el cabello
que cubría su rostro no me permitía ver lo que tras el velo me
ocultaba. Era la autora del escrito de mi vida. Para este punto las
realidades se traslapan, la identifique como la escritora simplemente
porque los sueños carecen muchas veces del sentido de la lógica.

-Dime como acaba, te lo imploro mujer desconocida, como termina el libro de mi vida... -Y la mujer
reía.-
-mujer de pesadilla, te suplico, dime de que manera horrible acaba nuestra historia, en las hojas
finales de tu libro de mi vida... -y la mujer me dio la espalda, pero aún reía.-

Deje caer el libro y me arrodille a los pies de la poetisa y escritora tenebrosa que inspirada en mi
tragedia, escribió a detalle la horrida narrativa de la historia de mi vida.

Ella se agachó y tomó el libro con sus dedos pálidos
y lo extendió hacia mí, con delicadeza como
extendiendo una galleta a un animal furtivo. Me miró
a los ojos con profunda empatía y ansiedad, al ver sufrir
del desamor a su personaje, mientras se acercaba hasta
mi lugar donde permanecía arrodillado. Repitió a manera
de susurro en el oído:
-no voy a decirte ni a explicarte nada, es tu deber el descubrirlo
si saber es lo que quieres, debes de leerlo... o vivirlo.-

Y desperté de golpe con el corazón acelerado, de entre las sábanas cayo el teléfono encendido
con la luz intermitente de buzón de la llamada perdida de mi Ana. No me atrevo a contestarle todavía.

                                                                                                                 

Rafael Pérez, Carper.






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